En Lima, y en muchas otras ciudades, las propuestas abundan. El número de restaurantes que preparan las famosas pastas es abrumador.


Restaurante Pasta. Foto: DIARIO GESTIÓN LOUNGE

No pasa ni un mes en el que no le pregunte a alguien cuál es su comida preferida y me responda “comida italiana”, posteriormente que exclame ¡PASTAS!, con la entonación de todo un conocedor. La situación empeora cuando me dicen que sus favoritos son “las rojas con carne picada” y “las de salsa blanca con jamón”.

Podríamos hablar de toda la variedad de pastas mientras preparamos nuestro Pappardelle con Ragú de Asado de Tira a fuego lento, pero como no disponemos de mucho tiempo, vayamos al grano con los 2 puntos más resaltantes.

Ingredientes de calidad

Factores como la reducción de costos y la simplificación de procesos han provocado que los restaurantes opten por una versión más barata y fácil de conseguir que los ingredientes tradicionales.

A veces escuchamos que es mejor rallar el parmesano tú mismo, pero no te dicen por qué. Sucede que el parmesano que ya viene rallado (y que por cierto es más barato) contiene anti-aglomerantes y aditivos que hacen que el sabor sea débil y no gratine bien.

Hablando de parmesano, ¿Sabías que en realidad es la opción barata de otro ingrediente? Se trata del parmigiano reggiano; es queso duro de igual forma, pero que obligatoriamente debe ser importado. Este queso posee regulaciones que controlan su origen, y que garantizan el característico sabor intenso de la verdadera cocina italiana. Otros ejemplos de quesos en los que vale invertir son: el pecorino romano y la mozzarella di bufala.

Pero no todo debe ser importado. Muchos de mis restaurantes favoritos elaboran sus propios quesos (ricotta, mascarpone, stracciatella, burrata, fior di latte, etc.) con mucho éxito. Lo importante es no sustituir un ingrediente tradicional. Nada es peor que saborear queso crema en un tiramisú.

Las salsas

La forma más rápida de identificar a los impostores. Cambiemos el chip de que la salsa Alfredo es una bechamel con jamón, que la carbonara lleva crema de leche y que el pesto se licúa con queso fresco y se hierve. En ese momento, cuando descubres la verdad, dices “he sido engañado todo este tiempo”.

En resumen: Las pastas se caracterizan por sus ingredientes frescos y mediterráneos, no por su extravagancia.

Ahora que sabes estos puntos, dinos: ¿Recomiendas algún restaurante? ¿Tienes alguna otra pista para agregar a la lista? ¿Te gustaría aprender a preparar tus propias y verdaderas pastas italianas?

Te agradecería que lo compartas en la sección de comentarios.