“No todos tienen razón, pero tienen SUS razones.” No trataremos de convencerte o ponerte en contra, solo daremos tips para una alimentación balanceada.

Primero, empecemos por lo básico para tener todo claro:

Los vegetarianos no consumen carne. Dependiendo de su elección pueden llegar a excluir huevos, lácteos y miel.

Los veganos, además de todo lo anterior, rechazan toda clase de producto que de alguna manera abarque explotación animal; por ejemplo, cosméticos que experimentan en conejos, ropa de cuero... algunos rechazan la equitación.

Hay miles de razones por las que millones de personas alrededor del mundo eligen este tipo de dietas. Veamos algunos puntos que no podemos dejar pasar por alto.

  • Toma en cuenta que no absorbemos de igual manera los nutrientes de origen animal y vegetal. Existen personas que no pueden transformar el betacaroteno (vitamina A de origen vegetal) en retinol (vitamina A de origen animal) para que ésta pueda ser asimilada.
  • Investiga, ten en cuenta algunos mitos. Ejemplo, la quinoa no es fuente de proteínas, pero sí de aminoácidos; combínala con leguminosas (proteína vegetal) para su óptima absorción.
  • Aprende más sobre los dúos dinámicos y las parejas tóxicas. Siempre oímos “come tus lentejas con jugo de naranja”. Pues, la vitamina C potencia la absorción de hierro. Por otro lado, los oxalatos y fitatos de la avena inhiben la absorción de calcio.
  • Cuidado con la B12. Se cree que esa vitamina es exclusiva del reino animal. Estudios recientes pudieron extraer la B12 a partir de algas y microorganismos de laboratorio. Puedes encontrar suplementos de B12 y otras vitaminas y minerales en farmacias.
  • Siempre mantén contacto con un nutricionista. (Atención con el coach del gym, los instagrammers y los pseudos) Lo ideal es que un especialista controle tu absorción de nutrientes con pruebas cuantitativas.

Pero ¿y si todavía no me animo a adoptar una dieta estricta?

La dieta flexitariana es para ti. Está basada en alimentos de origen vegetal, aunque puedes “romper la dieta” para una que otra ocasión como un evento social o para darte un gustito (de vez en cuando, no abuses).

Ya sea que hayas elegido alguna de las dietas anteriores o que seas un omnívoro a todo dar (como yo), te damos algunos consejos tu alimentación:

  • Mantén un balance entre macronutrientes.
  • Opta por macronutrientes de calidad. Es muy diferente consumir omegas que grasas trans.
  • Carne de buena procedencia, investiga la trazabilidad. ¿Esos pollos fueron “fabricados” en 2 semanas? ¿Han bombardeado al pescado con antibióticos?
  • Elige el mínimo procesamiento, panela en lugar de azúcar blanca.
  • Preferir alimentos frescos. Aléjate de los ultra procesados, normalmente contienen los famosos octógonos y aditivos para su conservación y mejora organoléptica.
  • Incluye fibra en tu dieta. Arroz integral, harinas de grano entero, etc. La fibra te ayudará a tener una digestión más ágil y a lograr una sensación de saciedad.
  • Come a tus horas.

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